Este fin de semana tuve la oportunidad de ir al cine y así poder pasar página al terrible capítulo que escribió en mi diario de películas visionadas la infame “Amar en tiempos de cólera“. Esta vez no pensaba cometer el error de aventurarme a ir sin saber, así que decidí apostar a caballo ganador: los hermanos Cohen.
Con un reparto con nombres como John Malkovitz, Frances McDormand, Brad Pitt y George Clooney, la película debería estar por encima de la media. Aunque no quise enterarme de todo el argumento para mantener el factor sorpresa intacto, sí que me enteré de la trama y quedé convencido de que vería una nueva comedia que me haría reír 100% seguro. No esperaba algo tan bueno como “El gran Lebowski“, pero sí una buen rato de sonrisas y alguna risa.
Vale, pues el resultado en un descafeinado con demasiada agua: muy divertido el papel del señor Pitt, unas carcajadas con el aparato que se monta en casa el señor Clooney y muy poco más. Lo más hilarante de la película son dos secuencias de poco más de un minuto en las que el director de la CIA trata de entender qué demonios ha sucedido con un grupo de gente, entre los que se encuentra uno de sus ex-agentes, que está haciendo cosas muy extrañas.
Total, que esta vez los hermanos Cohen me han decepcionado porque, o mi sentido del humor se ha extraviado estos días, o el suyo ha cambiado mucho.
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